En el mundo del cuidado de la piel, las tendencias aparecen y desaparecen casi cada mes. Sin embargo, pocas han despertado tanta atención como el slugging. En solo unos años, este sencillo paso dentro de la rutina facial se ha convertido en un fenómeno en redes sociales y ha empezado a formar parte de las recomendaciones de muchos expertos en skincare.
A primera vista, no parece una técnica revolucionaria. El slugging consiste en aplicar, como último paso de la rutina de noche, una capa de un producto oclusivo, normalmente vaselina o un bálsamo similar, para ayudar a retener la hidratación en la piel.
Para algunas personas es un auténtico salvavidas para la piel seca y deshidratada. Otras, en cambio, no conciben la idea de ponerse vaselina en el rostro. Entonces, ¿cuál es la realidad?
Aunque el slugging se hizo popular gracias a TikTok y a las redes sociales, no es una técnica nueva.
Dermatólogos y personas con piel seca o sensible llevan utilizando este mismo principio desde hace décadas. Lo único que hicieron las redes sociales fue darle un nombre y acercarlo a un público mucho más amplio.
El término slugging hace referencia al aspecto brillante que adquiere la piel tras aplicar la capa oclusiva, un acabado que recuerda al rastro que deja una babosa (slug en inglés).
Uno de los errores más comunes es pensar que la vaselina hidrata la piel.
En realidad, la mayoría de los productos oclusivos no aportan hidratación por sí mismos.
Su función consiste en crear una barrera protectora sobre la superficie de la piel que ayuda a reducir la pérdida de agua durante la noche. Es decir, el slugging no añade hidratación, sino que ayuda a conservar la que la piel ya tiene.
Por eso siempre se aplica como último paso de la rutina nocturna, después de los sérums, las cremas hidratantes y otros productos humectantes.
La explicación es sencilla.
Muchas personas sufren de piel seca, tirante o deshidratada, especialmente durante los meses de invierno. Cuando la barrera cutánea está debilitada, la piel pierde agua con mayor facilidad y puede volverse más sensible o mostrar un aspecto apagado.
En estos casos, una capa oclusiva puede resultar de gran ayuda.
Muchas personas afirman despertarse con una piel más suave, confortable y menos reseca. Esto ha convertido al slugging en una técnica especialmente popular entre quienes tienen la piel seca o sensible.
Aquí conviene ser prudentes.
Aunque en redes sociales suele presentarse como una solución universal, el slugging no tiene por qué funcionar igual de bien en todos los tipos de piel.
Suele recomendarse especialmente a personas con:
En cambio, quienes tienen la piel muy grasa o con tendencia acneica suelen preferir métodos de hidratación más ligeros.
Eso no significa que el slugging esté completamente desaconsejado para la piel grasa. Cada piel responde de manera diferente.
Con frecuencia se habla del slugging como una técnica para favorecer la recuperación de la barrera cutánea.
Si la piel está irritada, muy seca o sometida a condiciones exigentes, como el frío del invierno o una etapa de exfoliación intensa, reducir la pérdida de agua puede ayudar a mejorar su confort.
Por eso suele mencionarse cuando se habla de piel sensible o de una barrera cutánea alterada.
Además, no es necesario practicarlo todas las noches. Muchas personas lo utilizan solo cuando su piel lo necesita.
Alrededor de la vaselina existen muchos mitos.
Algunas personas creen que obstruye los poros o que impide que la piel "respire". Sin embargo, la vaselina es uno de los ingredientes cosméticos más utilizados y estudiados desde hace décadas.
Aun así, cada piel es diferente.
Si tienes tendencia a que se obstruyan los poros o notas que los productos muy densos no te funcionan bien, quizá el slugging no sea la mejor opción para ti.
Precisamente su sencillez es una de las razones de su éxito.
El slugging no sustituye la rutina facial, sino que representa su último paso.
Primero limpia la piel, después aplica tus productos hidratantes habituales y, por último, extiende una fina capa del producto oclusivo.
El objetivo no es crear una mascarilla espesa, sino ayudar a que la piel conserve mejor la hidratación durante la noche.
No necesariamente.
Es importante recalcarlo.
El slugging no es un paso obligatorio ni imprescindible para mantener una piel sana. Muchas personas consiguen excelentes resultados simplemente utilizando una crema hidratante adecuada.
Por eso conviene entenderlo como una técnica complementaria y no como una solución válida para todo el mundo.
Hay quien lo incorpora de forma habitual a su rutina y quien, después de probarlo varias veces, decide que no le aporta beneficios.
Ambas experiencias son perfectamente normales.
Aunque el slugging no nació en Corea, encaja muy bien con la filosofía de la cosmética coreana.
Esta pone el foco en mantener la piel hidratada, reforzar la barrera cutánea y prevenir los problemas antes de que aparezcan, en lugar de recurrir a tratamientos agresivos.
Por eso esta técnica ha ganado tanta popularidad entre quienes siguen las rutinas de skincare coreanas.
El slugging es una técnica sencilla cuyo objetivo es ayudar a la piel a conservar mejor la hidratación durante la noche. No es un truco milagroso ni un paso imprescindible en todas las rutinas de cuidado facial, pero puede resultar beneficioso para determinados tipos de piel.
Es especialmente apreciado por las personas con piel seca, deshidratada o sensible. Aun así, no existe una solución universal que funcione para todo el mundo.
Como ocurre con la mayoría de las tendencias de skincare, lo más importante es escuchar las necesidades de tu piel y elegir únicamente aquello que realmente le sienta bien.